Si alguien pensaba que la locura por Grand Theft Auto VI había tocado techo con su primer tráiler, claramente subestimó la asombrosa capacidad de la industria del gaming (y de los especuladores) para perder completamente la cabeza. Rockstar Games lo ha vuelto a hacer, pero esta vez el daño colateral no es la moralidad de los políticos conservadores, sino directamente nuestras carteras.
Por si has estado viviendo bajo una piedra, resulta que el reciente —y extrañamente ubicado— vistazo extendido al gameplay de GTA VI presentado en Netflix ha encendido una mecha que está haciendo saltar por los aires el mercado de hardware. Sí, leíste bien: en Netflix. Atrás quedaron los días de las conferencias exclusivas en el E3; ahora Rockstar te suelta el juego más esperado de la década entre un episodio de Stranger Things y un documental sobre asesinos en serie.
Pero vamos a lo que realmente nos duele en El Cyber: el mercado de consolas se ha roto por completo.
La PS5 Pro a precio de oro (literalmente)
Con la fecha de lanzamiento marcada en piedra para el 19 de noviembre, la gente ha entrado en modo pánico. Y cuando el jugador promedio entra en pánico, los revendedores se frotan las manos. Según los últimos reportes, la PS5 Pro —la consola más potente de Sony que ya de por sí te exige vender un riñón con su precio base de USD$899,99 — está desapareciendo de las estanterías digitales.
¿El resultado? Vendedores externos y "emprendedores" de dudosa ética están listando la consola hasta por 1.300 dólares o euros en distintas plataformas. Es irónico, ¿verdad? Nos quejamos amargamente durante meses del precio oficial que Sony le puso a la PS5 Pro, llenamos las redes de memes sobre cómo necesitábamos una hipoteca para jugar en 4K, y al primer vistazo del neón de Vice City, de repente la gente está dispuesta a pagarle casi un 50% de sobreprecio a un tipo anónimo en internet.
Parece que el verdadero atraco de GTA no ocurre dentro del juego con Lucía y Jason, sino en Wallapop y eBay. Rockstar ni siquiera ha sacado el juego y ya está manejando la economía mundial mejor que algunos bancos centrales.
El truco de Nueva Zelanda: La ventaja de los de verde
Y como si el drama del hardware no fuera suficiente, se reaviva el clásico debate de las zonas horarias. Todos sabemos que cuando llega un lanzamiento de este calibre, la paciencia brilla por su ausencia. Todos queremos ser los primeros en pisar el asfalto virtual.
Aquí es donde la ironía se pone aún más deliciosa dependiendo de qué pedazo de plástico tengas bajo el televisor. Si eres usuario de Xbox Series X o Series S, felicidades: con un par de clics en la configuración de tu consola puedes empacar tus maletas digitales, "mudarte" a Nueva Zelanda y empezar a jugar 10 horas antes que el resto de los mortales en España. Es el paraíso de la gratificación instantánea.
¿Pero qué pasa si juegas en PlayStation 5? Bueno, Sony prefiere que las cosas sean un poco más... burocráticas. Para hacer el mismo truco en PS5 tendrías que crearte una cuenta neozelandesa y comprar el juego directamente en la tienda de ese país, lo cual implica lidiar con tarjetas prepago internacionales y un dolor de cabeza que, honestamente, te hace replantearte si esas 10 horas valen la pena. Resulta bastante poético que la consola que está sufriendo la inflación más absurda por culpa de GTA VI sea también la que más difícil te pone jugarlo antes de tiempo.
¿Hasta dónde llegará la locura?
Estamos a solo un par de meses del lanzamiento y el panorama ya parece sacado de una misión secundaria de locos en el propio juego. La especulación rampante nos demuestra que la comunidad no ha aprendido absolutamente nada de la escasez de consolas de 2020.
Al final del día, la verdadera pregunta no es si GTA VI cumplirá con las expectativas astronómicas que se le han impuesto, sino qué estamos dispuestos a sacrificar por él. ¿Es justificable alimentar el mercado negro de revendedores pagando USD$1.300 solo para contar los poros de la cara de los NPCs con ray tracing? ¿Tiene sentido que el hardware dependa tan desesperadamente de un solo título para agotar su stock mundial en cuestión de horas? Y sobre todo, ¿estamos viendo el nacimiento de una tendencia donde los "juegos evento" dictarán el coste de vida del gamer promedio?